Los momentos icónicos de 'El Principito', mucho más que un libro infantil

Los momentos icónicos de 'El Principito', mucho más que un libro infantil

La primera vez que alguien tiene en sus manos 'El Principito', el icónico libro del francés Antoine de Saint-Exupéry, la imagen del pequeño niño rubio sobre su famoso asteroide B 612 parece una simple historia infantil. Sin embargo, la breve obra encierra mensajes que trascienden edades y también décadas

El escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) publicó Le Petit Prince —nombre original en francés de El Principito— el 6 de abril de 1943. La novela corta se convirtió en su obra más famosa, y posiblemente la más especial: no casualmente el narrador es también un aviador, cuyo encuentro con el pequeño protagonista lo lleva a interminables reflexiones, que presenta a lo largo del viaje del Principito por la Tierra y el resto de los planetas que visita.

Traducida a diversos idiomas y leída durante décadas por niños y niñas, y por otros no tan jóvenes, los múltiples mensajes que sintetiza la novela corta continúan vigentes a 78 años de su publicación original. Lo que tiene para enseñar el principito a su narrador, y a cada uno de sus lectores, puede observarse en algunos de los momentos y frases más famosas del libro. Aquí una recopilación de lo más destacado.

La boa dentro del sombrero

En el primer capítulo del libro, el narrador cuenta uno de sus recuerdos más antiguos. A sus seis años, lee en un libro de biología acerca de una temible serpiente boa que podía tragar entero a un elefante, y así adquirir el tamaño y la forma del animal.

Para representarlo, el niño dibuja a la boa, pero "los grandes" creen que es solo un sombrero. Se trata de la primera crítica que el autor esbozará acerca de su visión sobre las personas adultas a lo largo del libro.

Sin rendirse, el niño vuelve a dibujar a la boa, esta vez mostrando al elefante dentro.

"Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo o la gramática. Así fue cómo, a la edad de seis años, abandoné una magnífica carrera de pintor. Debí, pues, elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones", se lee.

La flor del principito

En su pequeño hogar, el asteroide B 612, el principito tenía una flor que era única, que solo existía en su planeta. Había nacido de repente, y no se parecía en nada a las demás.

Una flor coqueta y presuntuosa que el principito recuerda durante cada uno de sus viajes. Sin embargo, cuando el Principito llega a la Tierra y ve un jardín lleno de rosas, se da cuenta de que la suya no es única, sino que hay miles iguales a ella.

"'Me creía rico con una flor única y no poseo más que una rosa ordinaria. Realmente no soy un gran Príncipe... Y tendido sobre la hierba, lloró", escribió Exupéry.

Poco después, cuando el principito conoce al zorro, se da cuenta de que su rosa es única porque es suya, y porque la quiere. "Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo (...) Puesto que ella es mi rosa", dice a las otras rosas.

El zorro y el concepto de "domesticar"

En uno de los momentos culmen, el principito conoce a un zorro, bajo un manzano. El principito quiere jugar con él, pero el zorro responde que no puede, porque no está domesticado. A continuación, se presenta uno de los conceptos más complejos de la novela.

— ¡Ah! Perdón —dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

— ¿Qué significa "domesticar" ?

— No eres de aquí —dijo el zorro—, ¿qué buscas?

— Busco a los hombres —dijo el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?

— Los hombres —dijo el zorro— tienen fusiles y cazan. ¡Es bien molesto! También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?

— No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"?

—Es algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Significa "crear lazos..."

— ¿Crear lazos?

—Claro —dijo el zorro—. Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

—Comienzo a entender —dijo el principito. —Hay una flor... creo que me ha domesticado…

Cuando el principito decide domesticar al zorro, aparece un nuevo concepto, el de "rito", establecer una costumbre con el otro que, eventualmente, lleva al querer. O, en palabras del animal, "es lo que hace que un día sea diferente de los otros días; una hora, de las otras horas". De allí surge una de las frases más recordadas de la obra: "Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres", le dice el zorro al principito.

Con información de Sputniknews.com

Estefania Lisi

Journalist and heavy social media user. Fan of Series and Movies, Fashion, Celebrities and Lifestyle+ info

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